Soneto Sagrado X

Muerte, no te envanezcas, aunque algunos
te llamen poderosa, pues no lo eres;
los que creíste derribar no mueren,
pobre muerte, ni tú puedes matarme.

El reposo y el sueño, tus imágenes,
dan placer, luego más debes tú darlo;
y los mejores pronto van contigo,
descanso de sus huesos, dación de alma.

Sierva de reyes y desesperados,
vives de guerras, males y venenos;
hechizo y amapola también pueden dormirnos,
y mejor que tu golpe, ¿por qué te inflas?

Pasado un corto sueño, despertamos,
y no habrá muerte ya. Te mueres, muerte.

John Donne (1572-1631)

tunel

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